Reformar un baño: el orden de los trabajos que evita hacer las cosas dos veces
En un baño cabe casi todo el oficio: fontanería, electricidad, impermeabilización, alicatado. Si el orden falla, se rompe lo que ya estaba hecho.
1. Decidir antes de picar
El error más caro de un baño se comete antes de empezar: arrancar la obra sin tener elegido el plato de ducha, el inodoro, el mueble y la grifería. Cada pieza marca dónde va una toma de agua, un desagüe o un enchufe. Si el cliente cambia de idea con la pared cerrada, toca volver a abrirla.
2. Desmontar y sacar escombro
Se corta el agua, se desmonta y se pica. Si el escombro va a un contenedor en la calle, el ayuntamiento suele pedir permiso para ocupar la vía pública. Y en muchos municipios la reforma de un baño se tramita como obra menor, con una comunicación previa o una declaración responsable: conviene mirarlo antes, no el día que llega el contenedor.
3. Instalaciones con la pared abierta
Con todo a la vista se rehacen tuberías y desagües, y se pasan los cables. Es el momento de probar la instalación con presión antes de tapar: una fuga detrás del azulejo es la peor llamada que puede recibir un profesional.
4. Impermeabilizar, alicatar y solar
En la zona de ducha se impermeabiliza antes del azulejo, subiendo la lámina por la pared. Después se alicata y se sola. Primero las piezas grandes y los cortes pensados: donde caen los cortes se decide antes de pegar la primera baldosa.
5. Lo último: montar
Sanitarios, mueble, grifería, mampara y, por último, la silicona. Se deja secar lo que indique el fabricante antes de que el cliente se duche por primera vez.
Un baño bien hecho se nota en lo que no se ve: lo que hay detrás del azulejo.
Lo que se lleva el profesional
- Pide al cliente que elija todas las piezas antes de empezar, por escrito.
- Prueba la instalación con presión antes de cerrar la pared.
- Planifica dónde caen los cortes del azulejo antes de pegar.